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Don’t get sick, every day you stay healthy and alive is another day that medical science gets closer to finding the ultimate cure to curb disease and aging.

Salud Cardiovascular y Respiratoria

El envejecimiento puede causar cambios en el corazón y en los vasos sanguíneos. Por ejemplo, a medida que una persona envejece, el corazón no puede latir tan rápido durante la actividad física o en momentos de estrés como lo hacía cuando era más joven. Sin embargo, la cantidad de latidos por minuto (frecuencia cardíaca) en reposo no cambia significativamente con el envejecimiento normal.

Los cambios que ocurren con la edad pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar una enfermedad cardíaca. Una de las causas principales de la enfermedad cardíaca es la acumulación de depósitos de grasa en las paredes de las arterias durante muchos años. Lo bueno es que hay cosas que una persona puede hacer para retrasar, disminuir, o posiblemente evitar o revertir el riesgo.

El cambio más común en el envejecimiento es el aumento de la rigidez de las arterias mayores, llamado arteriosclerosis o endurecimiento de las arterias. La arterioesclerosis causa presión arterial alta o hipertensión, que se vuelve más común a medida que las personas envejecen. 

En el caso de nuestros pulmones trabajan incansablemente. En la vida media de un ser humano. A lo largo de nuestra vida, nuestros pulmones respiran entre 20 y 40 millones de veces y por ellos circula un flujo de aire de entre 7000 y 10,000 litros al día.

Los científicos han descubierto que cada una de estas regiones contiene tipos únicos de células madre y células progenitoras.  En un pulmón normal, las células progenitoras están presentes y son abundantes en cada región. Estas células se dividen con el objetivo de reemplazar las células viejas o dañadas y así mantener el pulmón sano. Las células progenitoras son: las células basales de la tráquea, las células secretoras del bronquiolo, y las células alveolares de tipo 2. Se cree que sólo la división de estas células es suficiente para mantener la estructura del pulmón durante la vida adulta y ayudan en la reparación y regeneración a lo largo de la vida. Pero con la edad la disfunción de estas células puede contribuir al desarrollo de enfermedades pulmonares ligadas al sistema respiratorio.

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